miércoles, 14 de octubre de 2009

El Buscón y la picaresca de El Lazarillo

La Historia de la vida de El Buscón



Escrita alrededor de 1604, surge -como se ha visto- en un momento en el que el sistema de distribución de individuos tradicionalmente establecido tiende a verse afectado por un fenómeno ya evidente: la aspiración de medro social de elementos de origen converso. Pero en El Buscón la sátira mordaz y corrosiva contra toda aspiración de medro rebasa la defensa del privilegio de honra para los cristianos. Quevedo, testaferro de la ideología e intereses de la nobleza cristiana vieja, denuncia y censura la dinámica social que se presenta durante el reinado de Felipe III. Esta dinámica supone la incorporación de descendientes de conversos en los cenáculos de la Corte, hecho que no sólo merma el sistema jerárquico, sino que amenaza las prebendas de las que goza el grupo que ostenta la hegemonía.

Así, pues, las vicisitudes del pícaro segoviano no son más que un mensaje previamente codificado y fácilmente decodificable, dirigido al grupo en el poder: se requiere una impermeabilidad entre estados sociales; hay que cerrar canales ascendentes. Mensaje de una conciencia aristocrática y conservadora, que busca que la sociedad estamental se petrifique.

Y es precisamente este fenómeno el que Quevedo va a tratar en su novela, hecho que se observa, por ejemplo, cuando hace que su protagonista Pablos insista en pretensiones sociales:

-“... mas yo, que siempre tuve pensamientos de caballero desde chiquito…”.
-“...como siempre tuve altos pensamientos…”.
-“...Señor, yo ya soy otro, y otros mis pensamientos; más alto pico y más autoridad me importa tener…”.
-“...crecíame... el deseo de verme entre gente principal y caballeros...”.


Análisis de los personajes de El Buscón



-Pablos: como personaje converso no utilizará sino los medios más ruines para lograr sus objetivos. Y es que para Quevedo, como para la mayoría de los españoles “limpios”, la mala sangre se hereda. Quevedo, al hacer de Pablos un tipo despreciable, viene a afirmar la noción de la marca de sangre, pero también se pone al servicio de la clase dominante que procura reservar para sí los privilegios de honra y poder. Asimismo, el escritor intenta cercenar la lucha de cristianos nuevos que defendían el criterio de la virtud del hombre y no de la sangre. Hijo de padres de dudosa moralidad, que ha sufrido castigos desde la infancia, bromas del peor gusto, de semblante grotesco y sin cultura, que cree ser capaz de llegar a ser “un caballero”.

Tiene como única esperanza marchar a Indias. Aunque el mismo autor predice lo que el destino le deparará de aquí en adelante, al afirmar: “…nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres” (esta última frase es una de las características de la novela picaresca). Quevedo presenta al personaje condenado al fracaso en su inútil intento de introducirse en el mundo al que no pertenece. Para lograr su propósito emplea vulgarismos, parodias idiomáticas latinas, sátiras, ironías, uso figurado de expresiones, de acuerdo al personaje. El uso de modismos propios de la clase baja, tales como “archipobre y protomiseria”.

Otros pasajes de la novela también son reveladores: Pablos deja de servir, y acaba en la cárcel; se apropia de títulos de caballero (“señor de Valcerrado y Velorete”), y termina siendo apaleado; se sube a un caballo, y finaliza tirado en el suelo. Sí, se ve en el suelo porque “perteneciendo al caballero el uso exclusivo del caballo”, él intenta apropiarse de una honra que no le corresponde.

La primera cabalgata funesta sucede durante las Carnestolendas . El Pablos niño ha ascendido a “rey de gallos” -con caballo y espada- en un festejo cristiano. Para situarlo en su justo lugar, como impuro que es, el niño después de haber sido golpeado e injuriado, cae en medio de la inmundicia. Su infancia está marcada por conflictos familiares, que marcarán el curso de su vida de ahora en adelante. Personaje tipo que representa al pícaro del siglo XVII. No muy bien vestido y con unos hábitos, lenguaje y comportamientos pillescos propios de cualquier pícaro de su época. Su lengua es el castellano del siglo XVII con las expresiones propias de su clase y condición social a la que pertenece. En ocasiones, y según le conviene, adopta otros nombres de personas conocidas como: Álvaro de Córdoba, Ramiro de Guzmán y Felipe Tristán.

-Clemente Pablo: es el padre de Pablos, se nos dice que es un barbero que ha tenido que vérselas con el Santo Oficio (es referente a cirujanos y barberos, que “son oficios considerados muy propios de judíos”) que consistía en robar a sus clientes mientras les afeitaba o les cortaba el pelo. De hecho, muere ahorcado por este delito.

-Aldonza de San Pedro: la madre de Pablos, “hija de Diego de San Juan y nieta de Andrés de San Cristóbal”. La conglomeración de apellidos no deja lugar a dudas sobre su origen (“son muy abundantes entre los judíos toda suerte de apellidos consistentes en nombres de animales”), pero como si esto no fuera suficiente, el autor se torna redundante al asentar lo siguiente: “sospechábase en el pueblo que no era cristiana vieja”. Esta mujer es, en pocas palabras, confesa, bruja, prostituta, alcahueta y las malas lenguas decían que hacía pactos con el diablo. Por este motivo fue juzgada y condenada (Inquisición).

-Don Diego: amigo inseparable de Pablos con el que pasa una importante etapa de su vida, se conocen en la escuela y parten juntos hacia el pupilaje. La presencia de Diego es un factor determinante a lo largo de la vida de Pablos.

-Don Alonso Zúñiga: padre de Diego. Persona hospitalaria que acoge a Pablos y a su hijo Diego cuando caen enfermos a causa del hambre pasada en casa del licenciado Cabra.
Los estudiantes de Alcalá de Henares: compañeros y estudiantes, crueles, salvajes que se burlan de Pablos y se aprovechan de Diego. No es difícil adivinar sus formas de vestir, hablar, y actuar.

-Alonso Ramplón: tío de Pablos, vividor y juerguista que se lo pasa bien con sus amigos y se acuerda de su sobrino cuando se queda huérfano de padres y tiene que cobrar la herencia. Ramplón significa persona mísera y tosca.

-Licenciado Cabra: un nombre burlesco, pues “dómine” quiere significar persona que finge ser experto en enseñar sin serlo. Dueño de una casa de estudiantes cuya característica más destacada es la tacañería. En él Quevedo intenta reflejar las personas miserables que viven a costa de aprovecharse de los demás.

-Doña Ana: la dama guapa de la Casa de Campo, de la cual Pablos se enamora tan locamente al igual que de su riqueza, hasta terminar siendo descubierto en su mentira (aparentar ser Felipe Tristán) y finalmente es escarmentado, a tal punto de quedar casi muerto.

-“La Grajales”: mujer con que se une Pablos y a la cual consulta sobre su viaje a las Indias.



Existen en el libro otros conversos; todos igual de bajos. Todos ellos vividores, farsantes y engañadores, personajes sin escrúpulos ni vergüenza, que se aprovechan de aquel a quien se topan, roban, mienten, etcétera. Aunque algunos de ellos le prestan ayuda, otros en cambio lo despojan de los pocos dineros que posee.

-Un loco: fanático de esgrima.
-Un clérigo: viejo, autor de malos versos.
-Un soldado: “matón”.
-Un ermitaño: se dice que montaba en un borrico.
-Un hidalgo: don Toribio Rodríguez Vallejo Gómez de Ampuero y Jordán. Este caballero le explica a Pablos cómo vivir en la villa y Corte, a costa del prójimo y sin trabajar.
-Los farsantes de la Corte: pícaros y rufianes.
-Los amigos de las posadas: siempre causando problemas y malos ratos.
-La monja: de la orden de San Juan Evangelista, tenía amores con Pablos, este finalmente descubrió que no era el único en su vida y decidió dejarla tomando el camino hacia Sevilla.
-Los ladrones de Sevilla: entre esos Mata alias “Matorral”, un condiscípulo suyo de Alcalá.
-Los nobles: los que le presentan a Doña Ana. Poseídos por su condición social y por sus riquezas y orgullo no se percatan que Pablos no es quien dice y se dejan engañar.


Estructura de la obra

-Narrador: se presenta como personaje a lo largo de la historia, narra los sucesos en primera persona, a veces sin actuar, y sólo relatando lo que “sus ojos ven”.
-Tiempo: pasado.
-Género: pertenece a la novela Picaresca.
-Espacio: a través de las experiencias y vivencias de Pablos se conoce el espacio en el que se desarrolla la acción. El lugar es España (hacia el siglo XVII), exceptuando el viaje a Indias, en zonas urbanas como Madrid, Alcalá de Henares, Segovia, Toledo y Sevilla, los sucesos se desarrollan de una manera ordenada pasando de unos a otros, cumpliendo así con los aspectos característicos de la picaresca; género en el cual se relatan anónimamente la autobiografía de su autor. En los lugares podemos apreciar las desventuras que le acarrean al pícaro: es en ocasiones expulsado y por circunstancias diversas se ve obligado a marcharse de unos lugares y refugiarse en otros. También regresa a lugares donde ya ha estado, por ejemplo cuando regresa a Segovia para cobrar su herencia. En los sitios por donde pasa y habita por un tiempo siempre encuentra algún impedimento o problema que interrumpe su felicidad y es por eso que escapa sin dejar rastro.


Características del pícaro


"El Lazarillo", de Goya.

-Es un ser astuto que siempre está en guardia.
-Sólo roba para subsistir.
-Es un héroe al revés (antihéroe), ya que se destaca por sus fechorías.
-Es un niño marginado en la sociedad.
-Aparece como criado de personajes que pertenecen a diversos grupos sociales a los que critica duramente.


El Lazarillo de Tormes y El Buscón



El Buscón es, sin duda, junto con El Lazarillo de Tormes, la obra picaresca más representativa dentro del género, en donde vamos a poder ver reflejadas situaciones y personajes muy similares rodeada, como no, de un sentido del humor e ironía típicos, producto de la búsqueda de la subsistencia diaria y del encuentro del protagonista con personajes desfavorables, que le hará más dificultosa dicha tarea.

En cuanto a rasgos generales, puede encontrarse el primer contraste en la forma de estar escrita, ya que, en El Lazarillo, el protagonista se dirige a V.M. (Vuestra Merced) y en El Buscón se dirige al lector, llamándole V.M. únicamente en contadas ocasiones.

Coinciden en que ambas están escritas en primera persona. En la primera obra, el motivo por el que el protagonista cuenta su vida es para explicar su actual estado al ya nombrado Vuestra Merced, mientras que en la de El Buscón no se explican tales motivos. En la obra escrita por Quevedo, el pícaro, por más intentos que hace, no consigue salir de su estado; lo que también es un contraste, ya que el lazarillo llega a ser pregonero y a casarse, y esto le supone un ascenso en la sociedad. La obra anónima tiene dos cometidos: el primero es criticar la sociedad, centrándose en la Iglesia; y el segundo, aleccionar al lector, que puede hallarse en algunos fragmentos de cuando Lázaro acompaña al ciego; sin embargo, Quevedo, critica la sociedad en general e intenta entretener al lector.

Haciendo un análisis más profundo de las obras, observamos que el padre de ambos pícaros es un ladrón que acaba muriendo, y la madre es una mujer de mala reputación. El Lazarillo va sirviendo a diferentes personajes representativos de la sociedad, y en El Buscón sólo aparecen en diferentes puntos de la obra y algunos acompañan a Pablos en su viaje. Los dos pícaros tienen un momento álgido de malestar, Pablos cuando se encuentra en la escuela del Licenciado Cabra, donde no tiene qué llevarse a la boca; y Lázaro cuando vive con el ciego, que además de no tener qué comer, casi lo mata a golpes. Ambos protagonistas recorren un largo camino, pasando por diferentes ciudades españolas; Pablos acompañado de personajes a los que va conociendo en sus viajes, y Lázaro acompañado del amo que tiene en cada etapa.

Abordando un análisis comparativo entre el escudero de El Lazarillo y el hidalgo de El Buscón se ha de considerar las innumerables afinidades entre ambos personajes que demuestran cómo estos son el reflejo de un nuevo grupo social que apareció en España en el siglo XVI. Representan estos personajes una nobleza relativa y a la vez una pobreza cierta, que reflejan una nueva condición de la sociedad en la que ya no se contraponen la nobleza y la pobreza. En la nueva sociedad el pobre trabajando puede llegar a ser bien estante, sin embargo, el noble que se niega a trabajar por cuestiones de honra puede volverse pobre cuando pierde sus posesiones, y el hidalgo de El Buscón es el ejemplo más evidente de esta situación: dice el noble: “He vendido hasta mi sepultura, por no tener sobre qué caer muerto, que la hacienda de mi padre se perdió en una fianza”.

Es interesante analizar cómo lo que cuenta el hidalgo en la obra El Buscón, puede reflejar la sociedad española del Siglo de Oro, en particular la alta sociedad de la clase noble, puesto que lo que este personaje nos expone es precisamente una serie de costumbres que él mismo intenta seguir (más que nada ante la apariencia, pues su condición económica le impide ser como los demás nobles) para que se le considere parte de esa sociedad aristocrática. Es evidente que en este tipo de situaciones el autor critica una sociedad hipócrita, esto es por incuestionable en todo el género picaresco, la crítica social representa un tema fundamental de este tipo de novela.

En cuanto a la ropa el hidalgo cita su capa, teniendo esta la facultad de esconder los indumentos viejos o rotos, el pícaro descubre precisamente los defectos de los pantalones del hidalgo cuando al ayudarle a subir al burro le levanta sin querer la capa. Esta prenda de nuevo recuerda al escudero de El Lazarillo que mostraba particular interés en su capa, para el escudero esta representa la nobleza y para el hidalgo de El Buscón representa también una cobertura tras la cual se esconde su verdadero estado: la pobreza.

Toda la actitud del hidalgo queda bien definida en una frase que él mismo cita: “El que sabe bandear es rey, con poco que tenga”. Esta frase resume el pensamiento del hidalgo y también las esperanzas del pícaro que precisamente más adelante se ingeniará para satisfacer sus propias necesidades y para buscar esa honra tan deseada.

Hay que destacar el diferente punto de vista del pícaro, Lázaro criticaba la actitud del escudero, su afán de honra y la formalidad vacía, mientras que Pablos siente admiración y gusto por el hidalgo y sobre todo siente impulso a imitarle, también hay que considerar que si Lázaro llega a colocar al escudero a su mismo nivel pero exaltando su pobreza y desvalorando su honra, Pablos se sube al nivel del hidalgo considerándose capaz de alcanzar esa falsa honra tras renegar a su familia y su pasado.

Un aspecto que se puede apreciar es cierto desprecio mostrado por el autor de la novela hacia la actitud del personaje de Pablos que quiere hacerse pasar por lo que no es, esto destaca aún más cuando el mismo autor, en capítulos llega a insinuar un antagonismo de clase entre Pablos y Diego.

Un personaje que también cobra relevancia en la obra de Quevedo es el personaje del clérigo poeta, que sirve para referirse a la falta de seriedad y de preparación de algunos conversos que han logrado ser aceptados por el Clero. La ignorancia de las bases del catolicismo por parte del personaje son puestas en evidencia de manera sarcástica. El sacerdote crea versos para Don Corpus Christie pensándolo un santo y no un sacramento, dejando en claro su displicencia en relación al cristianismo.

Conclusión

El Buscón es la única novela de Quevedo, que sigue toda la línea de la picaresca que establece El Lazarillo de autor anónimo. En su novela Quevedo demuestra la inserción a un grupo social de un personaje atípico para la sociedad, haciendo una oposición del realismo frente al idealismo de la manera más barroca posible (extremando los rasgos físicos de los personajes, como la suciedad o repugnancia de estos) y con un estilo puramente conceptista. Su protagonista reacciona de manera utilitaria a los estímulos externos, como internos, de su entorno social haciendo lo necesario para “subir” escalones sociales, para ser aceptado y para sobrevivir, todo narrado en primera persona a través de pasajes cómicos y satíricos haciendo mella en las acciones propias de los otros personajes por su contexto social. Eventualmente, el trayecto que recorre Pablos comparado al de Lázaro es similar: ambos presentan la doble moral, al ver evolucionar su posición social (la vida material mejora), frente a la permanencia de una conducta basada en esos valores con que inicia el personaje, o sea, su moral no cambia. La diferencia que se encuentra entre ambos personajes es el viaje que Pablos hace a las Indias (y qué calaña la que se nos vino, junto con Don Juan, pero eso es más adelante en el “tiempo literario” al que nos circunscribimos), donde aparentemente termina mal: “Y fueme peor, como v.m. verá en la segunda parte, pues nunca mejora su estado quien muda solamente de lugar, y no de vida y costumbres”, cerrando así Quevedo la presencia de la doble moral para sorprender al lector.

Es de esta manera que llegamos a la conclusión en que Quevedo no nos presenta a un débil e inocente pícaro como lo es Lázaro, sino a un personaje con más malicia y sabiduría a la hora de buscarse la vida, siendo él, en la mayoría de las ocasiones, el que se aproveche de los demás, y no sólo lo hará para tener qué llevarse a la boca, sino que buscará incluso las artimañas necesarias para conseguir dinero con el solo ánimo de lucro, todo es posible para El Buscón a la hora de conseguir sus objetivos.

Hacen su aparición en este entretenido e hilarante libro una galería de personajes que ya fueron vistos en El Lazarillo, nobles arruinados que fingen poseer todavía grandes riquezas, resultando ser patéticos, aferrados a una farsa; curas corruptos muy bien alimentados y vestidos, que para nada se caracterizarán por ayudar a los más necesitados; en resumen, personajes que abundaban en la picaresca y por supuesto en la España del siglo XVII.

Además, cuentan ambas obras con el aliciente del fino e hiriente sentido del humor y de la ironía que las caracteriza, que no dejan títere con cabeza a la hora de ridiculizar a todos los estamentos de su época; el sentido del humor se desprende por la cantidad de vicisitudes por las que pasan los protagonistas.

Bibliografía

-De Quevedo, Francisco. “El Buscón”. Primera Edición. Madrid. Editorial Edimat Libros S. A., 2004. Pp. 191.

-http://docencia.izt.uam.mx/walde/Quevedo.html

-http://lavidadelbuscon-ma.blogspot.com/

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